El baño tiene muchos beneficios para el niños, no sólo físicos. Además de contribuir a mantener una correcta higiene, estimula su imaginación y aporta un momento de distensión. Sin embargo, se recomienda que el baño no dure más de 20 minutos, que el agua no esté demasiado caliente, sino tibia y que no sea diario, porque la piel recibe un exceso de agua que lo único que hace es resecarla y puede destruir la barrera de protección de la piel.
En cambio la ducha se podrá dar a diario y la piel no se resecará tanto. También es aconsejable ya que los niños tienen una piel más fina y con un nivel de protección menor que los adultos.
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